No puedes ser feliz a menos que hagas lo que realmente es tu voluntad

La proyección del ego hace que la Voluntad de Dios parezca ser algo externo a ti, y, por lo tanto, que no es tu voluntad. De acuerdo con esta interpretación parece que fuese posible que la Voluntad de Dios y la tuya estuviesen en conflicto. Dios, pues, parece exigirte algo que tú no le quieres dar, privándote así de lo que anhelas. ¿Cómo iba a ser posible que Dios, que sólo desea lo que es tu voluntad, fuese capaz de eso? Tu voluntad es Su vida, que Él te ha dado. Ni siquiera en el tiempo puedes vivir sepa­rado de Él. Dormir no es estar muerto. Lo que Él creó puede dormir, pero no puede morir. La inmortalidad es Su Voluntad para Su Hijo y la voluntad de Su Hijo para sí. El Hijo de Dios no puede disponer la muerte para sí mismo porque su Padre es Vida y Su Hijo es como Él. La creación es tu voluntad porque es Su Voluntad.

No puedes ser feliz a menos que hagas lo que realmente es tu voluntad, y esto no se puede cambiar porque es inmutable. Es inmutable porque es la Voluntad de Dios y la tuya, pues de otro modo Su Voluntad no podría extenderse. Tienes miedo de saber cuál es la Voluntad de Dios porque crees que no es la tuya. Esta creencia es lo que da lugar a la enfermedad y al miedo. Todo síntoma de enfermedad y de miedo emana de ella porque es la creencia que hace que no quieras saber. Al creer esto te ocultas en la oscuridad, negando que la luz se encuentre en ti. Tx UCDM

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