Jesús quiero conocer a Dios.

Jesús muéstrame a mi Padre.

 

Si conociera a Dios, jamás pudiera sentir miedo, ni me dejaría engañar por falsas ilusiones.

Si conociera a Dios, sólo pudiera adorarle, y verle en toda su creación.

Si conociera a Dios, nunca podría sentir pena por mí misma, sabría que mi  valía proviene de Dios.

Si conociera a Dios, jamás pudiera sustituirlo con pensamientos de escasez, ni  de carencia.

Si conociera a Dios, jamás pudiera negar a mi hermano, y  reconociera en él, mi salvación.

Si conociera a Dios, sabría que todo obra para bien, y que su amor es ilimitado.

Si conociera a Dios, jamás creería experimentar emociones de carencia: culpa, miedo, soledad, tristeza.

Si conociera a Dios, sabría que el pecado y el ego son lo mismo, una ilusión.

Si conociera a Dios, sabría que mi función y mi felicidad son una, porque Dios me dio las dos.

Si conociera a Dios, solo escucharía y reconocería su Voz.

Si conociera a Dios, sabría que nunca me he separado de mi Padre.

Si conociera a Dios, conocería lo que es el Amor, porque Amor, es su nombre.

Si conociera a Dios, me conocería a mí misma, porque solo puedo Ser, lo que Él es.

Si conociera a Dios, sabría que soy su Hija y que Él es mi Padre.

 

Jesús, muéstrame al Padre, quiero conocer a Dios, y reconocer que, Yo soy.

 

 


“Si conociera a Dios conocería que es Espíritu, y los que le adoran, deben adorar en Espíritu y en Verdad”.

“Si conocieras el Don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva”.

Jesús y la Samaritana en Juan 4,1-24